sábado, 22 de febrero de 2014

Cine del bueno: Nebraska

Voy al cine, sin apenas saber de la peli. Dos intuiciones, una entrada y a la sala para disfrutar. Nebraska es una historia con miles de historias. Desolación, desorientación, buitres, silencios, muchos silencios y un paisaje que destaca más si cabe el paisanaje. Castilla-Nebraska. La estepa castellana y los silencios entre familiares se asemejan y mucho. El director, Alexander Payne, elige y dirige a unos actores y actrices que bordan el texto y encarnan sin estridencias al personaje. El guión es una gran partitura con silencios y fotografia en blanco y negro. La música que acompaña en este viaje, suena de fondo entre la dulzura, la sonrisa, la admiración y la incomodidad que sufrí como espectador contemplando esta profunda y gran historia. Una familia con un pasado bañado en alcohol, con miradas, voces y silencios. Un cruce de caminos y carreteras que como laberinto nunca termina. Ni la vejez, ni la demencia acaba con las historias personales. Una delicia.




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